Bonificaciones del 10%: el recordatorio de Ruth Dreiffuss

Bonificaciones del 10%: el recordatorio de Ruth Dreiffuss
Bonificaciones del 10%: el recordatorio de Ruth Dreiffuss
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En diciembre de 1994, durante la votación de la ley de seguro médico, que estableció el sistema que conocemos hoy, Ruth Dreiffuss, entonces consejera federal, se encargó del expediente. Hoy recuerda aquella época, la campaña y los argumentos que se intercambiaron. El proyecto fue aprobado, pero por estrecho margen con el 51,8% de los votos. Los cantones francófonos marcaron entonces una clara diferencia.

Mientras nos preparamos para votar el 9 de junio sobre la iniciativa destinada a limitar las primas al 10% de los ingresos, el socialista ginebrino, de 84 años, recuerda algunos elementos de la época que impulsaron el proyecto.

Antes del seguro médico obligatorio: “Demasiadas personas pobres y enfermas no tenían ningún seguro médico”, recuerda, “o un seguro con beneficios limitados. El primero porque no podían pagar la prima y el segundo porque los fondos tenían derecho a rechazarla o a cubrir sólo determinados costes. Si estas personas necesitaban tratamiento médico, tenían que pagar ellos mismos los gastos. No era raro que esperaran demasiado antes de ver a un médico y que el médico ya no pudiera tratarlos”.

Para impulsar su plan de seguridad social para todos, tuvo que lidiar con el campo burgués: “La principal concesión necesaria se refería a las primas que pagarían los asegurados. Habría sido prudente proporcionar financiación basada en los ingresos o los activos, como ocurre con todos los demás seguros sociales. Pero los partidos burgueses rechazaron categóricamente esta idea.

Por lo tanto, llegó a un compromiso: mantener las primas per cápita, complementadas con reducciones de las primas individuales. “Queríamos asegurarnos de que los hogares de ingresos bajos y medios no tuvieran que pagar impuestos demasiado elevados. “Que las familias no deberían ser penalizadas”.

¿Qué tan grande debería ser esta reducción de prima? El Consejo Federal había encargado a una comisión de expertos que elaborara una propuesta: “Según sus cálculos, si ningún hogar dedicara a la prima más del 7% de su renta disponible, alrededor de la mitad de la población tendría derecho a una bonificación de reducción. . Para el Consejo Federal y el Parlamento fue demasiado. Estuvieron de acuerdo en el objetivo del 8%. Sabiendo que un tercio de los asegurados se beneficiarían de una rebaja.

Este límite del 8% fue uno de los argumentos clave en la campaña electoral de 1994 y en el éxito de la ley. “Pero hoy, 30 años después, estamos lejos de este objetivo…”

El ex consejero federal señala que las consecuencias para muchos asegurados hoy en día son problemáticas: “Para pasar el mes, a menudo no les queda otra opción que optar por la franquicia más alta. Y esto tiene como consecuencia que cada vez más personas se nieguen a consultar a un médico en caso de enfermedad o accidente por motivos económicos. Como entonces, antes de que se introdujera la Ley del Seguro Médico”.

“El 9 de junio tendremos la oportunidad de corregir esta evolución”, concluye.

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