Tomemos a Trump literalmente

Tomemos a Trump literalmente
Tomemos a Trump literalmente
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¿Cómo sería un nuevo mandato para Donald Trump? Para saberlo, basta con preguntarle y sus respuestas no son alentadoras.

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Para los apologistas del expresidente o para ciertos comentaristas que se disfrazan de neutralidad, no hay necesidad de preocuparse por un segundo mandato de Trump.

Sin embargo, en una entrevista reciente con la revista Tiempomuchas de las intenciones que expone son alarmantes.

Un giro autoritario

Es famosa la declaración de Trump de que sería un dictador, “apenas el primer día”. Afirma que fue una broma, pero aún así señala que cree que a mucha gente le gusta ese tipo de lenguaje.

De hecho, cualquiera que admire y envidie abiertamente a líderes como Vladimir Putin, Kim Jong-un o Viktor Orban nos proporciona constantemente pruebas de su intención de imitarlos si regresa al poder.

Por ejemplo, Trump pretende destripar la independencia de la función pública. Quienes se nieguen a cumplir sus directivas, aunque sean ilegales, podrían ser despedidos arbitrariamente.

Como jefe de Estado, Trump promete recurrir a las fuerzas armadas, a la guardia nacional o a las fuerzas policiales locales (que no responden a la autoridad del presidente) para reprimir a sus críticos o perseguir a los inmigrantes.

Incapaz de comprender que las acusaciones en su contra son el resultado de investigaciones independientes ratificadas por jurados ciudadanos, Trump promete enterrar la norma de la independencia judicial y ordenar acusaciones contra sus oponentes como represalia.

Políticas radicales

Las políticas propuestas por Trump son tan radicales como su inclinación autoritaria. Su llamado a deportar a diez millones de inmigrantes probablemente sería una de las políticas más costosas y catastróficas en la historia de su país.

Hablando de políticas costosas, también promete imponer un arancel mínimo del 10% a todas las importaciones, pero se niega a comprender que ese proteccionismo desenfrenado sería inflacionario y penalizaría a los consumidores estadounidenses.

Su política exterior sería la sentencia de muerte para el liderazgo internacional de Estados Unidos, abriendo de par en par la puerta a Europa para Vladimir Putin, entre otras consecuencias potencialmente desastrosas.

En cuanto al aborto, Trump está pasando la pelota a los estados, pero está claro que su regreso aceleraría la eliminación de este derecho y conduciría a consecuencias dramáticas, incluso trágicas.

Al pie de la letra

Los apologistas de Trump dicen que no se debe tomar literalmente. Es un error. Cuando alguien nos dice quién es, tenemos que escucharlo. Trump sigue repitiendo que si vuelve a ser presidente, se burlará de los límites constitucionales a los poderes del cargo.

Durante su primer mandato, varias personas de su entorno enfriaron su ardor autoritario y desactivaron sus ideas más calamitosas o descabelladas, pero los “adultos en la sala” ya no estarán allí en 2025. Trump está decidido a rodearse de benditos -sí- sí, cuya lealtad hacia él constituirá la única garantía de competencia a sus ojos.

¿Cómo sería un segundo mandato de Trump? Escuche lo que dice. Se verá así.

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