Este martes, poco antes de las 14 horas, una familia de viajeros protestó contra una medida de protección ordenada por el juez respecto de una familia de cinco hijos. Había que colocar a los niños. Una veintena de personas, furiosas por esta decisión, intentaron forzar las puertas del edificio, que aún estaban cerradas porque la recepción es con cita previa.
“Estoy en shock cuando veo el estado de la casa de solidaridad”
“Golpearon la puerta hasta que se rompió”, describe Maryline Vinet, vicepresidenta del departamento y representante electa en Gond-Pontouvre, presente en el lugar con su colega Thibaut Simonin. Los cinco niños también estuvieron presentes pero no hubo público. También se profirieron amenazas de muerte.
“Algunos agentes iniciaron un debate e intentaron calmar la situación, mientras que otros se refugiaron en una habitación protegida”, describe el funcionario electo. Ante la virulencia de la familia, el personal finalmente le dijo que cuidara de los niños. Cuando llegaron la policía nacional y la policía municipal ya se habían ido todos. Los trabajadores sociales sabían que era una colocación delicada.
“Los equipos estaban muy, muy asustados. Me quedo en shock cuando veo el estado de la casa de solidaridad, continúa Maryline Vinet, quien precisa que los agentes presentarán una denuncia. El cristal de la puerta de entrada se rompió y fue sustituido por un panel de madera.