Ella cree erróneamente que fue una picadura de ortiga, su marido y sus hijos la entierran unas semanas después.

Ella cree erróneamente que fue una picadura de ortiga, su marido y sus hijos la entierran unas semanas después.
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En febrero pasado, Cecilia Smith y su esposo Mark disfrutaron de unas vacaciones familiares para celebrar su cumpleaños número 52. Senderismo en el Parque Nacional Trossachs en Escocia, nada sugería la tragedia que cambiaría sus vidas. Cuando llega la primavera, Cecilia aborda con ilusión creando un huerto en su jardín, explica El sol.

A finales de marzo, cuando acababan de pasar el día preparando el terreno para albergar hortalizas y hierbas, Cecilia le contó a su maridouna extraña sensación de hormigueo en la muñeca izquierda. Pensando en una picadura de insecto o de ortiga, no se preocupan demasiado. Pero unos días después, la sensación se extiende por su brazo.

Un diagnóstico difícil de tener

Al no poder conseguir una cita física con un médico, les aseguran por teléfono que los síntomas de Cecilia evocan síndrome del túnel carpiano. Una explicación plausible ya que la enfermedad se caracteriza por “hormigueo, entumecimiento y, a veces, dolor en la mano“, como se describe en la definición médica. Luego está prevista una cita para el 12 de abril con un fisioterapeuta del NHS, el sistema de pública británico.

Durante la consulta, el veredicto es definitivo: El brazo izquierdo de Cecilia se debilitó y la sensación se extendió a su pierna izquierda.. Se descarta el síndrome del túnel carpiano. El 14 de abril, al despertar, Cecilia no puede levantarse de la cama. Alertados, los servicios de emergencia lo llevaron de urgencia al Hospital East Surrey, donde le practicaron escáneres craneales y resonancias magnéticas.

En realidad era un tumor cerebral.

Los médicos anuncian una terrible noticia: las pruebas revelan un tumor cerebral requiriendo exámenes adicionales. Dos semanas después, en el Hospital Neurológico St George’s de Londres, se hizo el diagnóstico: Cecilia sufre un tumor cerebral agresivo e incurable. Con tratamiento, su esperanza de vida es de 12 a 18 meses.

El shock es inmenso. Marcos describe “un sentimiento de completa y absoluta impotencia“. En seis semanas, Cecilia pasó de un perfecto estado de salud a una situación de total dependencia. Ya no puede caminar, lavarse ni vestirse sola.. “Era una mujer fuerte e independiente, verla tan frágil y vulnerable era desgarrador.“, confiesa su marido. Impotentes ante la enfermedad, aprovechan los momentos que les quedan. Paseos con perros en patinete eléctrico, cine, preparación de pizzas en familia… Gestos sencillos, pero preciosos. El 9 de mayo, un día antes de su biopsia, Cecilia se despidió de sus hijos, que habían acudido a la estación.. Ella nunca los volverá a ver. Cecilia murió el 11 de mayo, dejando atrás a su esposo y sus hijos.

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