Mientras los países más pobres se hunden en la crisis, los Estados más ricos recortan sus presupuestos

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Durante una distribución de alimentos, en Bangale, condado de Tana River (Kenia), el 26 de noviembre de 2023. BRIAN INGANGA/AP

“Un momento histórico para la solidaridad internacional. » Estas palabras del presidente keniano, William Ruto, pronunciadas el lunes 29 de abril en Nairobi, durante la cumbre dedicada a la reposición del fondo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), dan la medida de las expectativas de los países pobres en términos de ayuda, mientras que su situación económica continúa deteriorándose. Este fondo, reservado a los 75 países más pobres del planeta, es la principal fuente de ayuda al desarrollo en el mundo. En vista de la mesa redonda prevista en diciembre para reponer el fondo en un período de tres años, Ajay Banga, presidente del Banco Mundial, dijo que esperaba una recaudación de 100 mil millones de dólares (93,7 mil millones de euros), frente a 93 mil millones en 2021.

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En un informe publicado a mediados de abril, el Banco Mundial advirtió sobre la “gran inversión” de la trayectoria de los países más pobres. Por primera vez desde principios de siglo, estos últimos están en pleno declive, es decir que la brecha de su producto interior bruto (PIB) con el de los países más ricos se ha ampliado en los últimos cinco años. Un tercio de ellos son más pobres que en 2020 y aún no se han recuperado de la crisis del Covid-19. La mitad se encuentra en una situación de sobreendeudamiento, con una mayor carga de deuda, tras el aumento de las tasas de interés en todo el mundo, lo que los obliga a reducir su gasto. “Se enfrentan a dificultades tanto internas como externas” explica Ayhan Kose, economista jefe adjunto del Banco Mundial.

Se espera que el comercio mundial, que estuvo detrás del despegue de muchos países asiáticos, experimente un crecimiento en 2024 de menos de la mitad de lo que era antes de la pandemia. La desaceleración china pesa sobre los precios de las materias primas, de las que los países pobres son exportadores, sin olvidar las consecuencias del calentamiento global. Los desastres naturales les cuestan el 1,3% de su PIB cada año, cifra que se ha duplicado en sólo diez años.

“La situación es preocupante”

A pesar de esta situación, las naciones más ricas están recortando sus presupuestos de ayuda al desarrollo. “La situación es preocupante”, estima Clemence Landers, investigadora del centro de estudios estadounidense Center for Global Development. Francia anunció, el 22 de febrero, un recorte de 742 millones de euros en su ayuda pública al desarrollo para 2024. Esta es la línea presupuestaria que registró la mayor disminución (13%), de un total de 10 mil millones de euros de ahorro anunciado por el gobierno.

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