“Mientras no sentimos nada, escondemos la cara”: el cribado del cáncer de mama a debate en Nevers

“Mientras no sentimos nada, escondemos la cara”: el cribado del cáncer de mama a debate en Nevers
“Mientras no sentimos nada, escondemos la cara”: el cribado del cáncer de mama a debate en Nevers
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Las mujeres pudieron expresarse sobre su relación con el cribado del cáncer de mama durante un intercambio organizado en Nevers, en el palacio ducal, el miércoles 15 de mayo.

El nuevo informe de Public Health France sobre el cribado organizado del cáncer de mama revela que sólo una de cada dos mujeres participa en este programa. Un resultado desalentador que empujó a la Federación Nacional de Radiólogos a realizar una serie de encuentros con mujeres para comprender su relación con el cribado.

Menos de una de cada dos mujeres participa en cribados mamarios organizados: en Nevers explicarán por qué

Sólo catorce personas participaron en la reunión. Catorce mujeres, la mayoría miembros de la asociación Foutu Cancer 58. Un entusiasmo débil que se debe, para algunas, a la falta de comunicación. Pero este pequeño número no afectó la calidad de los intercambios.

Guiados por las preguntas de Jean-Claude Durousseaud, experto en comunicación en el ámbito médico, los participantes pudieron compartir, con el corazón abierto, su experiencia con la mamografía y sus ideas para mejorar el sistema de detección.

El miedo, el principal obstáculo para el cribado

Fue por miedo a la detección que comenzó la discusión. Un miedo que puede surgir mucho antes del procedimiento médico: “No queremos saberlo, nos preocupamos por el resultado en cuanto nos llaman para el examen. Nos devora la vida”, testifica uno de los participantes.

De repente, la vida ya no gira en torno a la enfermedad. Debemos aceptar que estamos enfermos y que podemos morir.

Una opinión compartida por todo el público: “Mientras no sintamos nada, escondemos la cara”. Un miedo al pronóstico al que se suma el miedo al sufrimiento que provoca la mamografía: “malestar”, “dolor” e incluso “tortura”, no faltaron palabras para cuestionar las condiciones para la realización de la mamografía, aunque por Para algunos, es más bien la representación del procedimiento médico que sufre una mala imagen: “Tampoco es un dolor insoportable, pero es la imagen que tenemos de él”.

El coste financiero, la intuición de no preocuparse, la desconfianza hacia los médicos y los retrasos en los tratamientos también se señalaron como obstáculos para el cribado: “En Nièvre y Nevers capitulamos”.

Un gran número de críticas que son otras tantas palancas que se pueden utilizar para aumentar el número de proyecciones.

La prevención debe realizarse mucho antes para que la mamografía sea inofensiva.

Educar en la autopalpación, utilizar máquinas menos dolorosas y facilitar el acceso a la información y, especialmente, a los cuidados, son vías de mejora que se agruparán en un informe que se presentará al Ministro de Sanidad el próximo mes de octubre.

Luisa Darrieu

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