Una forma rara de enanismo reduciría el riesgo cardiovascular

Una forma rara de enanismo reduciría el riesgo cardiovascular
Una forma rara de enanismo reduciría el riesgo cardiovascular
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Tiempo de lectura: 2 minutos – Visto en la naturaleza

El síndrome de Laron es una mutación genética que causa una forma rara de enanismo: sólo entre 400 y 500 personas se ven afectadas en todo el mundo. A pesar de su rareza, la atención que le prestan los endocrinólogos ha aumentado durante la última década.

De hecho, las investigaciones muestran que esta población estaría menos expuesta a los riesgos de desarrollar cáncer y diabetes, o incluso deterioro cognitivo. También tendría una mayor esperanza de vida, aunque las causas aún son inciertas. Un estudio realizado con 24 personas que padecen el síndrome de Laron y 27 de sus padres, transmitido por Nature, arroja algo de luz sobre el tema.

Así, las personas con síndrome de Laron tienen en promedio una presión arterial más baja, una menor acumulación de grasas en las arterias y unas carótidas (las arterias del cuello y la cabeza) más delgadas que sus parientes no afectados. Por tanto, tendrían menos riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Pensando en nuevos tratamientos preventivos

El síndrome de Laron se caracteriza por una deficiencia de los receptores de la hormona del crecimiento. Si las personas afectadas tienen niveles normales, su organismo, en cambio, segrega menos somatomedina C, la proteína producida gracias a la estimulación de los órganos por estas hormonas y responsable del correcto desarrollo de los huesos y la masa muscular.

Los niveles bajos de somatomedina C generalmente están relacionados con una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, lo que sugiere un riesgo naturalmente mayor en personas con síndrome de Laron. Este estudio se suma a un número creciente de análisis actuales que tienden a demostrar lo contrario, incluso para diferentes formas de enanismo.

Este descubrimiento también podría servir como punto de partida para el desarrollo de fármacos preventivos contra las enfermedades cardiovasculares, destinados a la población general. Pero por el momento, los endocrinólogos defienden la realización de estudios en cohortes más amplias para identificar mejor los genes que influyen en la salud del corazón.

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