Comentario: el futuro de la selección suiza se puede escribir sin Murat Yakin

Comentario: el futuro de la selección suiza se puede escribir sin Murat Yakin
Comentario: el futuro de la selección suiza se puede escribir sin Murat Yakin
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Alerta de blasfemia. Murat Yakin ha sido elevado a la categoría de icono y se lo merecía. Pero no es seguro que el futuro de la selección suiza se escriba con él. En los próximos días, la ASF y el técnico discutirán para decidir sobre una prórroga o una separación. De ambas partes, el deseo –expresado públicamente– es seguir juntos.

Eso sería lógico. La ASF no tiene motivos para liquidar sus activos y es muy posible que esto le dé la razón, si se llega a un acuerdo. La selección va por el camino del progreso y nada hace pensar que vaya a abandonarlo. En todos los aspectos, su Euro 2024 habrá sido admirable y supo sentar las bases.

Nunca una Suiza jugó tan bien como en este torneo. Tuvo incluso más éxito que durante la Eurocopa anterior y es un gran honor para Murat Yakin decirlo. El técnico merece todo el respeto: todas las decisiones que ha tomado desde principios de año han sido acertadas y han permitido a Suiza ser una de las mejores selecciones de este torneo alemán. No lo olvidaremos.

Pero quizás también corra el riesgo de caer desde una altura muy alta y la ASF no debe hacer todo lo posible e ir más allá de sus medios para detenerlo. Porque tampoco olvidaremos los tres años que lo precedieron. La Euro podría haber sido un momento especial: una forma de unión sagrada, de pacto de líderes entre Yakin y Granit Xhaka. Los directivos también asumieron sus responsabilidades, porque el entrenador tuvo la buena idea de ofrecerles un contexto táctico y relacional favorable. En otras palabras, se escucharon unos a otros.

Un torneo es un momento fuera del tiempo. Las alquimias que allí tienen lugar dependen poco del pasado y ciertamente no condicionan el futuro. De los tres años de la era Yakin, hay demasiadas cicatrices para convencernos de que todo se borró en el espacio de cuatro semanas. El equilibrio es frágil.

Sobre todo, si la selección suiza ha cambiado tanto en tan poco tiempo es una prueba de que lo tiene. Es la continuidad de la Eurocopa 2020, en las ideas, en los principios, en la dinámica del juego. Los últimos tres años en los que no hemos visto nada parecido serán de infinitos arrepentimientos, aunque los errores sean compartidos. Yakin y sus hombres.

El éxito de la selección suiza quizás dependa más de la buena voluntad de sus jugadores que de la del entrenador, pero aceptarlo es la mejor manera de seguir soñando. Y para Yakin, la mejor manera de permanecer en el firmamento.

Porque este equipo es ante todo el de Granit Xhaka, y así seguirá siendo. Posiblemente podamos lamentarlo, pero ciertamente no denunciarlo. Es muy posible que el futuro suceda sin Murat Yakin. Empezando de cero, el resto quedaría escrito en una hoja inmaculada. En Yakin, hay muchos borrados.

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