Boeing y Airbus comparten Spirit AeroSystems | Bombardero entre el árbol y la corteza

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La adquisición del fabricante de equipos aeronáuticos Spirit AeroSystems por parte de Boeing, una megatransacción en el sector, parece un reparto entre el fabricante de aviones estadounidense y su gran rival Airbus. Sin embargo, este desmantelamiento corre el riesgo de tener repercusiones incluso en Bombardier y podría obligar al fabricante de aviones a tomar decisiones. Vayamos paso a paso para ver las cosas más claras.


Publicado a las 1:08 a.m.

Actualizado a las 7:00 a.m.



¿Qué es Spirit AeroSystems?

Con casi 15.000 empleados y fábricas repartidas en cinco países, este fabricante estadounidense de equipos aeronáuticos es un actor clave en la fabricación de piezas para los principales fabricantes de aviones del mundo. Esta empresa era anteriormente una filial de Boeing, pero el fabricante estadounidense decidió escindirla hace unas dos décadas. Al ver que su principal proveedor era incapaz de resolver sus problemas de producción, en particular para la producción de fuselajes –la cabina del avión–, Boeing decidió recomprarlo en una transacción valorada en 11,3 mil millones (8,3 mil millones de dólares) teniendo en cuenta deuda.

¿Qué le está pasando a la empresa?

Spirit se ha diversificado en los últimos 20 años. Boeing representó alrededor del 60% de sus ingresos anuales en 2022, pero el fabricante de piezas también se ha convertido con el tiempo en un proveedor estratégico de Airbus para piezas como las alas del A220 y las secciones del fuselaje del A350. Airbus no quería depender de un proveedor que estaba controlado por su gran rival Boeing. Por tanto, el gigante europeo ya ha cerrado un acuerdo para hacerse cargo de las piezas de Spirit encargadas de fabricar piezas para sus aviones. “Hay varios elementos de este imperio en vías de disolución de los que no sabemos quién será el propietario”, subraya el analista estadounidense Richard Aboulafia, director general de la empresa AeroDynamics, añadiendo que Spirit también está presente en el sector de defensa.

¿Y Bombardier ahí dentro?

El fabricante de aviones quebequense se prepara para que uno de sus proveedores pase a ser propiedad de Boeing, empresa con la que mantiene una relación bastante tensa. Cómo llegamos aquí ? Tenemos que retroceder unos años. En plena crisis financiera, en 2020, Bombardier vendió a Spirit sus actividades de fabricación de piezas aeronáuticas, más concretamente sus fábricas ubicadas en Irlanda del Norte y Marruecos. Al mismo tiempo, el fabricante de equipos estadounidense se convirtió en proveedor de los aviones privados Challenger y Global de la compañía quebequense mediante la construcción de piezas del fuselaje del avión.

¿Qué le espera al fabricante de aviones de Quebec?

Ahora mismo probablemente nada. Probablemente pasará un año antes de que se materialice el desmantelamiento de Spirit. El fabricante de aviones de Quebec afirma que la situación sigue siendo la misma. “Bombardier espera que sus contratos de suministro sigan siendo cumplidos con los más altos estándares de calidad y rendimiento”, dijo la compañía en su único comentario público hasta la fecha. Sin embargo, debemos ser realistas, afirma Aboulafia. “Boeing no tiene ningún interés en producir piezas para aviones comerciales para otra empresa”, opina.

¿Cuáles podrían ser las opciones?

Aboulafia y el analista Benoit Poirier de Desjardins Securities creen que la dirección de Bombardier analizará seriamente la posibilidad de recuperar los trabajos realizados en Belfast por Spirit para sus Global y Challenger. “Esperamos que la dirección de Bombardier estudie sus opciones para asegurar aún más su producción”, subraya Poirier en una nota reciente. El analista quebequense, sin embargo, no comenta la cantidad que habría que pagar por el fabricante de aviones quebequense. Si esto se materializara, este escenario no sería arriesgado para el fabricante de aviones, considera Poirier. En 2019, la empresa decidió adquirir la cadena de su subcontratista estadounidense Triumph, que fabricaba las alas de su Global 7500. El año pasado, Bomber compró las actividades de cableado aeronáutico del grupo francés Latécoère. “El riesgo es limitado en el lado de la ejecución, porque la dirección tiene experiencia en este ámbito”, afirma Poirier.

Fin del juego para una batalla legal:

Bombardier acaba de pasar página en un litigio que se remonta a más de dos años con prestamistas descontentos que supuestamente se han visto perjudicados por las numerosas ventas de activos realizadas por el fabricante de aviones quebequense en el marco de su recuperación. Los demandantes, Antara Capital Master Fund y Corbin Opportunity Fund, alegaron que al realizar estas transacciones, el fabricante de aviones violó los términos del contrato de emisión de bonos. Los dos fondos de cobertura reclamaron a Bombardier sumas no especificadas por incumplimiento de contrato y daños y perjuicios. La multinacional quebequense desmintió estas acusaciones. Recientemente se llegó a un acuerdo amistoso entre las dos partes. El importe central del acuerdo no ha sido revelado, pero el fabricante de aviones afirma que no hay “ningún impacto significativo” en sus resultados financieros.

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