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“Mufasa: El Rey León”: la mayor parte de la animación

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Primero, en 1994, hubo El Rey León por Roger Allers y Rob Minkoff. Megaéxito en animación 2D (979 millones de dólares en taquilla) para esta historia inspirada en Aldea por Shakespeare. Lo cual, cuatro años más tarde, fue seguido (como era de esperar) por El Rey León 2 por Darrell Rooney y Rob LaDuca. una desviación de Romeo y Julieta destinado al entonces floreciente mercado del vídeo.

Y luego, habiendo comenzado el imperio Disney a rehacer sus clásicos animados en acción real, el viejo y bueno El libro de la selva de Wolfgang Reitherman, que data de 1967, ha recibido una sorprendente renovación bajo los auspicios de Jon Favreau. Fue en 2016. Éxito rotundo de este largometraje de animación con un fotorrealismo espectacular que permitía a un joven humano codearse con fieras más grandes que la vida. Esta convivencia fue la magia de la obra. En definitiva, la suerte estaba echada… y recayó tres años después sobre Simba, Mufasa y compañía. Un éxito catastrófico para esto Rey León nuevo, en animación 3D generada por ordenador y también de Jon Favreau: ingresos de más de mil millones y medio a pesar de las críticas tibias.

Habla en voz alta. En esta era de secuelas, precuelas y remakes, se ha iniciado una precuela. Sucede así Mufasa: El Rey León (Mufasa. el rey leon en francés), cuya producción fue confiada al cineasta Barry Jenkins (Luz de la luna), que aquí sale de su zona de confort, y el guión, de ese veterano de las secuelas que es Jeff Nathanson (Velocidad 2, Hora punta 2 y 3, Hombres de negro 3).

Inspirándose esta vez en la estructura de El padrino 2 (solo eso), mufasa presenta, a través de flashbacks, los orígenes del padre de Simba y su hermano enemigo Taka, quien se convertirá en el malvado Scar. Es el mandril Rafiki quien le cuenta la historia a Kiara, el “león” nacido de Simba y Nala. Timón y Pumba también están (demasiado) presentes, ahora imprescindibles. Y tan irritante.

Grave y denso

El síndrome de Jar Jar Binks se cierne sobre ellos, ya que multiplican las interrupciones de la historia para traerla al presente, aligerando así una historia densa, bien conducida y bien producida, pero cuyos temas son muy oscuros (un hijo no amado, un líder el odio a los extranjeros, un triángulo amoroso, una amistad traicionada, la peligrosa búsqueda de una tierra mítica… que recuerda mucho, desde la salida hasta la llegada, a la de los protagonistas de Piecito el dinosaurio). Sin los dos amigos, los espectadores más jóvenes podrían quedarse atrás, pero sus intervenciones parecen tan calculadas que molestan más que ayudan.

Y ese ni siquiera es el principal problema de la producción. Más bien, se encuentra en su perfección visual. Pensábamos que habíamos visto todo con El Rey Leónpero la tecnología ha seguido avanzando. Tanto los personajes como los paisajes son asombrosamente realistas. De ahí una sensación de extrañeza cuando los animales empiezan a hablar. Y una caída repentina cuando empiezan a cantar. Especialmente desde que Lin-Manuel Miranda (Encanto, moana) no logró crear piezas que complementaran el trabajo de Elton John y Tim Rice en la película original.

Al llegar, la magia simple, casi infantil, que emana de los animales antropomorfizados al estilo… Disney, de hecho, no existe aquí. Las impresionantes imágenes de la película, paradójicamente, se convierten en su obstáculo. Así, apoyado por un elenco vocal original y de buen calibre (Beyoncé y Donald Glover, poco presentes, como Nala y Simba, Seth Rogen que hace muchísimo como Pumba, Mads Mikkelsen como el formidable líder de los leones albinos, el premio va hacia él), este mufasa sólo deslumbra. Él nunca toca.

Mufasa. Le roi lion (VF de Mufasa: El Rey León)

★★★

Película animada de Barry Jenkins, escrita por Jeff Nathanson. Estados Unidos, 2024, 118 minutos. En cines a partir del 20 de diciembre.

Para ver en vídeo

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