vimos El Aprendiz, o la historia del origen del monstruo Donald Trump

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Ecran Large regresa a la Croisette para la edición 2024 del Festival de Cannes, en colaboración con Métal Hurlant. Y es hora de volver a El aprendizla película biográfica sobre la juventud de Donald Trump con Sebastian Stan.

Métal Hurlant nos acompaña en Cannes este año, en nuestra exploración de las diversas selecciones del festival. A través de historietas y artículos sobre la actualidad cultural, Métal Hurlant desarrolla con eclecticismo, en cuatro números al año, una imaginación sin límites. Una línea editorial totalmente en línea con la sed de experimentación y descubrimiento del Festival de Cannes.

Entre las incongruencias de este Festival de Cine de Cannes de 2024, está El aprendiz. No tanto porque se trate de una película biográfica sobre el ascenso de Donald Trump en el ámbito inmobiliario, sino porque la película está dirigida por Ali Abbasi, un brillante director iraní descubierto –precisamente en Cannes– por los sucesivos estallidos de brillantez de Borde Y Las noches de Mashhad. Sorpresa, este proyecto forma parte de una filmografía de una coherencia asombrosa.

Agarra por el Abbasi

Poder de Trump

De qué habla eso ? Sobre el viaje empresarial de Donald Trump desde la década de 1970 y su relación con el casamentero político Roy Cohn.

Como era ? Con sus personajes antiestéticos, pero que aprendieron a entenderse, Borde Fue una película bastante maravillosa sobre la figura del fenómeno, que nos obligó a adoptar un punto de vista frente a nuestros propios prejuicios. Después, Las noches de Mashhad Atacó a otro tipo de monstruo, un asesino en serie de prostitutas cuya cámara abrazaba el punto de vista desviado, y por extensión, aterrador, de una sociedad que lo legitimaba.

En cierto modo, esta relación con lo monstruoso podría hacer temer lo peor en el futuro. El aprendiz, que tenía todo para hundirse en la película biográfica que abre puertas, para transformar en una bella figura un nombre que ya se ha ridiculizado bastante. Afortunadamente, Abbasi no toma una distancia cínica de su temae incluso elige, al principio, forzar una forma de empatía por el hijo del joven papá, “Donnie”.

Estado: Foto Jeremy StrongDe la Sucesión al Aprendiz, sólo hay un paso

Incómodo en las altas esferas del Nueva York de los años 70, queda bajo el ala del abogado corrupto Roy Cohn (Jeremy Strong, todo carisma), que le enseñará todo sobre la política moderna. Si la elección del guapo Sebastian Stan para el papel del futuro presidente de los Estados Unidos sorprende al principio, después del corte de pelo y algunas expresiones faciales, Abbasi sabe en qué dirección quiere llevarnos.

El aprendiz es una película en movimiento, que capta con cierta delicadeza la transformación física de un ogro americano, el único que alegoriza el giro del país hacia las trampas del liberalismo. Para ello, el cineasta decide tomarse su tiempo, dejar que Trump aprenda junto a Cohn, aunque eso signifique acumular algunos pasajes obligados del biopic. Donde se divierte es en buscar el paso lateral, el detalle que rompe el momento fantaseado, como esta primera mirada amorosa intercambiada entre Trump e Ivana, contraplano obstaculizado por los barrotes de un balcón.

A medida que la fotografía pasa de una textura de los años setenta con acentos Scorsesianos al aspecto VHS de los años 80, las iniciativas de los estudiantes se vuelven cada vez más agresivas. Una vez que la máquina comienza a correr, no puedes detenerla.. Abbasi podría haberse contentado con conectar estos momentos cruciales en la vida del empresario con sus reveses legales y otros chistes abyectos, pero prefiere centrarse, con una perspectiva casi sociológica, en la evidente inteligencia de Donald Trump, o al menos en una forma de inteligencia, que se basa en su tenacidad.

Falcon y el Soldado de Invierno: foto, Anthony Mackie, Sebastian StanFalcon y el Soldado de Invierno: foto, Anthony Mackie, Sebastian Stan“Eso es bueno, hermano, busca algunos papeles reales”.

Cuanta más confianza gana un hombre en sí mismo, más eructa de manera desinhibida su legendaria belleza. Desde su craso desconocimiento de la medicina hasta su homofobia, la naturalidad vuelve al galope, sin que el director tenga que aclarar el punto. Ce qui l’intéresse, c’est l’impact émotionnel direct de ce comportement, qui finit d’isoler ce personnage en quête de reconnaissance de ceux qui l’entourent (le rejet de son frère aîné, l’un des plus beaux passages de la película).

A decir verdad, El aprendiz resulta bastante conmovedor, porque ve muy bien detrás de la fachada calculadora de Donald Trump una franca ingenuidad, una creencia inquebrantable –o más bien una autoconvención– en los dogmas liberales de los que sueña con ser el símbolo máximo. Distingue a Estados Unidos entre “asesinos” y “perdedores”, promete el flujo financiero permitido por sus acuerdos y sólo ve la libertad a través del prisma del espíritu empresarial rey.

No sin ironía, Ali Abbasi pinta el retrato de un hombre de negocios que mintió menos a Estados Unidos que a sí mismo. El político “que se construyó solo” se apoyó tanto en la fortuna familiar como en los consejos de Cohn, que a su vez acabó reapropiándose en su regurgitación capitalista. Sin soltar nunca el cuerpo cada vez más almidonado de Trump, el director dibuja aquí el verdadero éxito de su biopic: la sensación de captar la monstruosa mutación de Estados Unidos en esta loca carrera por el beneficio, teñida de posverdad. Si Donald Trump lo cree es porque había un electorado que también quería creerlo.

¿Y cuando sale? El aprendiz aún no tiene fecha de estreno en Francia.

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