En “Border Line”, el espectador se enfrenta a la policía fronteriza.

En “Border Line”, el espectador se enfrenta a la policía fronteriza.
En “Border Line”, el espectador se enfrenta a la policía fronteriza.
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Límite de Juan Sebastián Vásquez y Alejandro Rojas no evoca una enfermedad mental sino otra enfermedad muy dolorosa de nuestro tiempo. Una joven pareja de extranjeros que sueña con establecerse en Estados Unidos se ve atrapada por la policía fronteriza antes de poder entrar en territorio americano. Debe someterse a interrogatorios muy intrusivos durante horas por parte de agentes demasiado entusiastas.

“Nos inspiramos en nuestra propia experiencia y también en testimonios de quienes nos rodean y quedamos muy por debajo de la realidad que puede ser mucho más violenta”, declara Alejandro Rojas a 20 minutos. La pareja se ve afectada cuando tienen que responder preguntas íntimas que podrían sacudirlos o incluso destruirlos mientras se preparan para comenzar de nuevo.

Un espectador en voladizo

En una habitación estrecha, todos ven su vida revelada en cada detalle según la imaginación de los agentes de inmigración. “Elegimos que la pareja estuviera formada por una española cuyo país tranquiliza a los americanos y una venezolana, origen que les preocupa”, explica Alejandro Rojas. Su interrogatorio toma la forma de un thriller, colocando al espectador en desacuerdo entre el deseo de saber más sobre los héroes y la revuelta de verlos maltratados de esta manera.

“Cada miembro de la pareja reacciona según su nacionalidad de origen”, insiste el director. Habla de sus derechos mientras se muestra indignada por el trato al que son sometidos. Es más reservado y a la defensiva. Entendemos que han tenido experiencias diferentes en el pasado. » La policía fronteriza tiene poder total sobre los que llegan, lo que crea un suspenso apasionante en torno a la dinámica que se desarrolla entre los protagonistas.

encerrado con ellos

El encierro que viven los personajes refuerza el lado claustrofóbico de Límite, atrapando a sus héroes en un espacio confinado y hostil. “Nos sorprendió ver que el público consideraba la película principalmente como un thriller social y nos alegró mucho porque el lado entretenido era esencial para nosotros. Nos permite resaltar mejor la dimensión política de la historia que queríamos que fuera inmersiva”, dice Alejandro Rojas;

La acción tiene lugar en la frontera estadounidense, pero lo que experimentan los héroes podría suceder fácilmente en otro lugar. “Las sospechas a las que está sometida la pareja serían las mismas en otros países y en otros continentes. Cualquiera puede experimentar este tipo de cosas. Queremos animar al público a ponerse en su lugar durante la proyección”, insiste el cineasta. La fuerza de la película proviene de esta identificación que conduce a una reflexión fascinante sobre lo que estamos dispuestos a aceptar frente a la arbitrariedad.

Mil hojas de preguntas

Límite Se presenta como un milhojas del que cada nivel de lectura revela un cuestionamiento. La exactitud de las situaciones (los actores obtuvieron información de agentes de inmigración reales para adoptar sus actitudes) incomoda profundamente a uno ante un desenlace que se asemeja a un golpe de teatro notablemente orquestado.

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