Propinas: ¿está justificada la reputación de tacaños de los habitantes del Cantal?

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A pesar de la evolución de la cantidad y del número de propinas, que tienden a disminuir, los restaurantes de Cantal creen que los clientes siguen siendo generosos. Es posible que el hábito haya perdido adeptos a lo largo de las generaciones y el poder adquisitivo influya, pero el hecho es que continúa. Por parte de los empleados, el sentimiento es el mismo: la mayoría de los clientes dejan propina.

“¡Los clientes siguen dando!” ¡Son generosos! » En Abside, en el centro de la ciudad de Aurillac, los propietarios expresan su agradecimiento con una sonrisa. El mismo entusiasmo en la terraza del TZK. En la barra hay tres botes: “No feliz”, donde se superponen unos centavos irónicos, “Feliz” y “Muy feliz”, donde hay billetes. Una forma original de invitar a los consumidores a dejar una suma de dinero. “La mayoría de los clientes dejan después una propina compartida. Esto se debe a un equipo que cumple”, indica Céline Charbonnel, directora del restaurante TZK, que atiende a unas 220 personas cuando la terraza está abierta. “La propina más grande que recibí fue de 40 euros”, asegura una camarera de un restaurante de la plaza Vermenouze.

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