Sobreturismo en Italia y España

Sobreturismo en Italia y España
Sobreturismo en Italia y España
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En Italia, la famosísima ciudad de los Dux es visitada por decenas de miles de visitantes diurnos que pasan a toda prisa. Para intentar reducir este sobreturismo, la ciudad de Venecia lleva experimentando desde el jueves 25 de abril de 2024 y, por primera vez, su impuesto de entrada para turistas diarios. Pero no todos los venecianos están de acuerdoalgunos consideran que se está haciendo poco por ellos y por que Venecia siga siendo “una ciudad habitada”.

En España, el sobreturismo empieza a afectar a ciudadanos que, en determinadas ciudades o regiones, se sienten expulsados ​​por la explosión de los precios de la vivienda. El 20 de abril tuvieron lugar manifestaciones en las Islas Canarias. Pero los españoles también tienen otras estratagemas para desviar a los turistas.

Italia: entre 20 y 30 millones de pasos al año por los canales venecianos

La ciudad de Venecia ahora cobra la entrada a la famosa ciudad de los Dux debido al exceso de turismo. Es a la vez fruto del hartazgo y una forma de prevención, para reducir el tráfico entre puentes y góndolas. Desde el jueves 25 de abril de 2024 la entrada es de 5 euros los días de mayor afluencia. Por el momento, para visitar la Venecia histórica y las islas como Murano, sólo se apunta a un perfil: los que pasan volando, esas decenas de miles de visitantes de un día. Quedan exentos todos los demás, los extranjeros que hayan reservado un hotel, los trabajadores o los familiares de venecianos. El día del lanzamiento, de los 100.000 inscritos, sólo el 10% tuvo que pagar su entrada. La idea es sobre todo desalentar las visitas rápidas que degradan más de lo que aportan.

El turismo masivo amenaza a Venecia. Hay que imaginar entre 20 y 30 millones de pasos al año entre los encantadores canales venecianos, pero en los que cada año acaban varias toneladas de residuos. Es una ciudad frágil, insisten los funcionarios locales, un bien de la humanidad protegido por la UNESCO, que ya sufre los efectos del cambio climático. La invasión turística durante una parte del año afecta también a la vida cotidiana de los venecianos, la mitad de los cuales han abandonado el centro. Tras la prohibición de cruceros en la laguna en 2021, el alcalde, que anuncia desde hace años la entrada paga, promete preservar la famosa ciudad de los Dux de visitantes no siempre muy respetuosos. Además, en la misma línea, a partir de junio Venecia prevé prohibir los megáfonos y los grupos de turistas de más de 25 personas.

No a todo el mundo le gusta la idea de cobrar la entrada. Se convierte en “Veniseland”, denuncian los venecianos descontentos que protestaron el día del lanzamiento. Insisten en que los alquileres no están limitados y el alojamiento vacacional no está regulado. “Venecia es para defender, no para vender”, cantan residentes como Marina. “¡Aquí no estamos en Pompeya! Es un intento de transformar Venecia cada vez más en una ciudad de figurantes y no de residentes.ella se deja llevar. “Estamos luchando para mantenerla como una ciudad realmente habitada. No se hace mucho al respecto, aunque eso es lo que realmente limitaría el exceso de turismo”., suplica Marina. Para reducir el número de turistas, muchos encontrarían más eficaz un numerus clausus, en lugar de cobrar la entrada 29 días al año. Es una fase de prueba, responde el alcalde. Para una primera valoración, reúnete el último día, el 14 de julio de 2024. Hasta entonces, tendrás que sacar tu código QR todos los fines de semana para visitar Venecia.

España: “Los alquileres vacacionales me están echando de mi casa

En Canarias el turismo no es un asunto menor, representa el 35% del PIB y el 40% del empleo. En general la población es acogedora y agradecida, pero ya es suficiente. “Ya no queremos hoteles en nuestros espacios naturales“, afirman algunos durante las manifestaciones que tuvieron lugar en el archipiélago canario el 20 de abril contra el exceso de turismo. “Los alquileres vacacionales me están echando de mi casa“, dicen otros manifestantes. Estas palabras resumen bastante bien las principales molestias que el sobreturismo plantea a la población local. Que repite que no tiene nada en contra del turismo en sí, sino que es el modelo económico el que está mal. En cuanto al alojamiento, por ejemplo, en algunas islas esto no supuso un problema hasta hace unos diez años, los hoteles estaban cerca de determinadas playas y los locales estaban en las grandes ciudades. Pero la explosión de los alojamientos tipo Airbnb ha provocado que los alquileres aumenten considerablemente.

La manifestación es un gran clásico, pero no es el único recurso que tienen los españoles para movilizarse contra el sobreturismo. IHay medios bastante dramáticos, como la huelga de hambre. Se trata precisamente de seis de los organizadores de las manifestaciones en Canarias que no han ingerido el más mínimo alimento desde el 9 de abril de 2024, sin acuerdo, de momento, con las autoridades regionales, para poner fin al movimiento. En otros lugares, existen medidas menos drásticas. En Baleares, el otro archipiélago español, pero éste en el Mediterráneo, los activistas han colocado carteles falsos en inglés para mantener a los turistas extranjeros alejados de las playas. En inglés se habla así del llamado riesgo de caída de piedras o de medusas inexistentes, mientras que en catalán se tranquiliza a la población local.

Último ejemplo, éste más institucional. En Barcelona existe un pequeño autobús municipal diseñado para la población del distrito de La Salut. Un autobús de 20 plazas, utilizado principalmente por personas mayores. Sin embargo, el autobús pasa por el Parque Güell, una pequeña maravilla de Gaudí y los turistas la han tomado por asalto. Hace unas semanas, el ayuntamiento solicitó a Google Maps que eliminara la información de esta línea. Como resultado, las personas que pasan por allí tienen muy pocas posibilidades de saber de su existencia; en cambio, toman el metro y los residentes locales buscan un asiento en su autobús.

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