En Béziers, la dispersión en subasta de los recuerdos de un entusiasta de Dalida

En Béziers, la dispersión en subasta de los recuerdos de un entusiasta de Dalida
En Béziers, la dispersión en subasta de los recuerdos de un entusiasta de Dalida
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La venta presencial y online, dirigida por el subastador Romain Clartan, permitió llegar a compradores de toda Francia.

Son historias que a veces hacen tan especial esta profesión de subastador. “Tras la muerte de una persona mayor en Cap d’Agde, sus herederos, con los que había perdido contacto, descubrieron el pequeño estudio donde vivía, dice Maître Clartan, que oficia en Béziers. En el interior sólo había espacio para su cama… Todo lo demás estaba lleno de recuerdos y objetos vinculados a su ídolo: Dalida.”

Poco se sabe de este Serge L, enamorado de la cantante a la que siguió en casi todos sus viajes, fotografiándola y sin perder la oportunidad de pedirle una dedicatoria para un disco, un cartel, una entrada para un concierto. Los recuerdos que ha reunido, sin embargo, hablan por él. Vemos a la estrella en el apogeo de su gloria en el casino Cassis, en el hotel Noailles de Marsella, en su camerino del festival de Cannes, en una oficina parisina para firmar un contrato o detrás de una batería. Fotografías a menudo inéditas, todas firmadas por él.

“Estamos en los años 60, huele a despreocupación”, comenta Romain Clartan. Frente a él, la audiencia es escasa, pero los clubes de fans de Dalida están en línea. Otro coleccionista está hablando por teléfono. La primera tanda, un cartel de la película. “Hábleme de amor”, desde 30€. 50 euros por una colección de CD. Un juego de revistas, alfileres y llaveros, todos ellos con la imagen de la rubia alta, encontraron comprador por 70 euros. Más originales, los aficionados se llevaron un juego de partituras, por 170 euros; o una botella de Clos Montmartre (donde vivió 25 años), añejo Dalida, por 30 €.

Ser fan de Dalida no es un pasatiempo ruinoso, aunque las pujas se dispararon para los lotes más interesantes: un conjunto de fotografías cuidadosamente recopiladas que datan de los años 60 a los 80, a 270 euros; 8 carpetas llenas de discos de 45 rpm a 240 euros; un solo Gigi l’amoroso de 33 revoluciones, con funda firmada, cuesta 250 euros. Último golpe de martillo: “Cuando anuncié esta venta, recibí llamadas de toda Francia, de otros coleccionistas de Dalida, para decirme que ellos también tenían souvenirs para vender”. esta sorprendido el subastador. 37 años después de su muerte, la pasión no se ha calmado.

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