un “tecno-thriller” con José Bové como héroe

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José Bové (Bouli Lanners) en “Un asunto de principios”, de Antoine Raimbault. DISTRIBUCIÓN DE RECUERDOS

LA OPINIÓN DEL “MUNDO” – DEBE VER

Al revelar graves disfunciones dentro de la Comisión Europea y la influencia abusiva de los lobbies, Una cuestión de principiosla segunda película de Antoine Raimbault (Una convicción íntima, 2018) pertenece a un género que tranquiliza cada vez más a productores y distribuidores: el cine documental. Es decir, la reconstrucción romántica, con eficacia narrativa, detrás de escena de un escándalo a escala de altas instituciones y multinacionales.

Entre ejemplos recientes: La chica de Brest (2016) de Emmanuelle Bercot sobre el escándalo Mediator, El sindicalista (2022) de Jean-Paul Salomé basado en el asunto Areva y Alga verde (2023) de Pierre Jolivet, un drama ecológico en el corazón de la agroindustria bretona… Para descifrar estos pequeños teatros políticos y sus juegos de poder, estas películas similares siguen tomando caminos secundarios. Algunos describen los daños colaterales a la vida íntima de los principales afectados, otros incursionan en el arte del retrato… Una cuestión de principiosen cuanto a él, cumple su función como tecno-thriller.

Aquí está la trama, adaptada de Atraco en Bruselas, lobby en el corazón de Europa, de José Bové, en colaboración con Gilles Luneau (La Découverte, 2015). Bruselas, 2012. Cuando John Dalli, el comisario europeo maltés encargado de la salud y el consumo, es destituido en la mayor opacidad, el eurodiputado Ecología-Verdes José Bové decide apoyarlo a pesar de sus diferencias políticas, por respeto a la norma y a la presunción. de inocencia. Con la ayuda de sus asistentes parlamentarios, lidera la investigación y descubre una conspiración de la industria tabacalera contra la directiva sanitaria en preparación que pretende imponer paquetes lisos – con imágenes impactantes – para reducir el consumo de cigarrillos.

Alianzas y rivalidades

Lo que podría haber sido una película de papeleo resulta ser una buena película de conspiraciones en torno a la financiación de instituciones públicas por parte de intereses privados. La lucha por la democracia y el Estado de derecho frente a la creciente presión de los lobbys tabacaleros. Afrontando el juego administrativo, las infinitas siglas, los expedientes de miles de párrafos, una imprenta que produce un documento clave, la masa de fotocopias, las ruedas de prensa, la película consigue hablarnos precisamente de este asunto, no tan bien. conocido y muy específico, sin perderse en los detalles gracias a una hábil puesta en escena que evoca duelos, riñas y cuerpos cuerpo a cuerpo, mostrando las alianzas y rivalidades específicas del Parlamento Europeo.

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