Yann Arthus-Bertrand inmortaliza Bretaña y sus habitantes en Saint-Brieuc

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El ambiente es ligero, entre risas y discusiones. Yann Arthus-Bertrand, proclive a aligerar el ambiente, bromea: “¿Briochin? ¡Es un nombre curioso, Briochin! ¡Me recuerda al brioche! » El estudio está lleno de actividad, con tres asistentes fotográficos y seis flashes de estudio sobre un fondo de doce metros de ancho para tomas perfectas.

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Yann Arthus-Bertrand posó para los miembros de la asociación “Les Blusas rosas”. (Foto Édouard Lantenois)

Rostros de Bretaña

Las 14 mujeres de la asociación Les Blusas Roses llegan en grupo. Ataviados con sus característicos atuendos, aportan un toque de color y alegría. “¡Este es nuestro traje de trabajo!” », explica con orgullo Annick Bernard, presidenta de la asociación, encargada de alegrar los días de los pacientes en varios establecimientos sanitarios. “En el estudio reina una atmósfera de cariño y empatía”, comenta el fotógrafo. Asociaciones como Les Blusas rosas, eso es la verdadera belleza. ¡El que llamamos amor! »

Llama la atención la diversidad de los participantes. Yolande, de 71 años, y Jean-Paul, de 69, vienen a tomarse una foto de recuerdo para sus nietos. “Vinimos tal como somos, aunque a Jean-Paul no le motivó demasiado la idea de ser fotografiado”, dice Yolande sonriendo.

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Raphaël Melnoux, director de casting, subraya: “Destacamos a las personas de esta región única, desde artesanos hasta pescadores. » (Foto Édouard Lantenois)

Un elenco representativo

Emmanuelle Lyot, de 53 años, productora de lana, jabón y cera, viajó una hora desde Plouguiel. Ella vino con sus producciones además de varias colmenas como accesorios. “Me ofrecieron traer una de mis cabras, pero era demasiado complicado transportarla. » Ex profesora de la SVT, recuerda los carteles de las fotografías del fotógrafo “La Tierra vista desde el cielo”, que exhibía en sus aulas. “Es una experiencia, pero debo admitir que no es lo mío… Estoy un poco estresada”, confiesa antes de ponerse delante de la cámara para tomar algunas fotos.

“Constructores de barcos, pescadores de marisco, escluseros o incluso personas que trabajan en una sidrería o en una crepería… La idea es representar a la gente de esta zona entre el mar y la tierra, gente que no podríamos ver en ningún otro lugar”, explica Raphaël Melnoux. , responsable de casting. En tres o cuatro semanas, los participantes recibirán su fotografía, un precioso recuerdo de esta experiencia única.

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